No obstante la eufonía persistía,
Cuando aquél hombre se resistía,
Pero cuan más no podía,
Terminaba por ceder.
Las notas perturbaban su sueño
Mágicas notas del despertar
Como si no tuviesen un dueño
A quien poder descontrolar.
El frío se tornaba intenso,
Pero yacía una calidez en su centro
Él ya estaba despertando
Y ella seguía cantando.
La voz rompía el letargo
Y la carcasa se abría
No sabía que aquél día
Se fuera él a enamorar.
Fue tan fuerte la pasión,
Que no había remedio alguno
Que hiciera que éste oportuno
Dejárosla de adorar.
La obsesión era tan fuerte
Que decidió para ella
A su ser amado matar.
¡Ten! Tenedlo para siempre
Ya no os lo van a quitar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario